Revisión de caldera obligatoria: plazos, normativa y claves

julio 19, 2026
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Revisión de caldera obligatoria: plazos, normativa y claves
Revisión de caldera obligatoria: plazos, normativa y claves

Si tienes una caldera de gas en casa, seguro que más de una vez te has preguntado cuándo toca hacerle la revisión, qué pasa si no la haces o quién tiene que pagarla. La realidad es que una caldera mal mantenida puede convertirse en un riesgo serio tanto para tu vivienda como para tus vecinos, y por eso la normativa española es bastante clara con las revisiones e inspecciones obligatorias.

Además de evitar sustos, respetar los plazos legales te ayuda a ahorrar gas, alargar la vida útil de la caldera y mantener el seguro del hogar protegido. Vamos a ver con calma, pero de forma muy práctica, qué exige la ley, cada cuánto hay que revisar la caldera, en qué se diferencia la revisión de la inspección de gas y qué debes tener en cuenta para evitar timos y problemas con tu instalación.

Revisión de caldera e inspección de gas: dos obligaciones distintas

Mucha gente mezcla conceptos y piensa que revisión e inspección son lo mismo, pero no es así: se trata de dos controles diferentes, con plazos, objetivos y responsables distintos. Entender esta diferencia es clave para no despistarte con los plazos.

La revisión de la caldera se centra exclusivamente en el aparato de calefacción y/o producción de agua caliente. Es decir, el técnico revisa el propio equipo: caldera mural de gas, caldera de condensación, caldera de gasóleo, etc. Su finalidad es comprobar que el aparato funciona de forma segura, eficiente y que las emisiones de gases están dentro de los límites legales.

Por otro lado, la inspección obligatoria de la instalación de gas abarca todo el sistema fijo de gas de la vivienda o del edificio: tuberías visibles, contador, llaves, conexiones de los aparatos, ventilación y conductos de evacuación. Aquí lo importante es que no existan fugas, que la combustión sea correcta y que la instalación compla la normativa.

Las dos son obligatorias: la revisión de la caldera tiene su regulación principal en el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE), mientras que la inspección periódica de la instalación de gas viene fundamentalmente del Real Decreto 919/2006 y del Real Decreto 984/2015, además de normas autonómicas que pueden matizar plazos.

Normativa básica: qué dice la ley sobre la revisión de calderas

La normativa española sobre calderas de gas y demás equipos térmicos puede parecer un laberinto, pero hay una serie de puntos comunes que se aplican a todo el país, con ligeras variaciones según la comunidad autónoma.

El RITE (Real Decreto 1027/2007) obliga a realizar revisiones periódicas de las instalaciones térmicas para garantizar la seguridad, la eficiencia energética y la durabilidad de los equipos. En el caso de las calderas domésticas de gas, se establece que deben revisarse cada cierto tiempo, con periodicidades que dependen de la potencia y, en algunos casos, de la comunidad autónoma.

Además del RITE, el Real Decreto 919/2006 (Reglamento técnico de distribución y utilización de combustibles gaseosos) y el Real Decreto 984/2015 regulan la inspección periódica de las instalaciones de gas canalizado (como el gas natural). En todo el territorio español, la norma general es una inspección cada 5 años, salvo en el País Vasco, donde es cada 4 años.

En algunos edificios con consumos elevados de climatización, sobre todo del sector terciario o edificios públicos, el Plan de Ahorro Energético del Gobierno obligó a pasar una inspección extraordinaria de las instalaciones térmicas antes del 31 de diciembre de 2022 si la última revisión se había hecho antes del 1 de enero de 2021. Aunque esto no afecta a las calderas domésticas de particulares, sirve para demostrar la importancia que el legislador da al mantenimiento.

¿Cada cuánto es obligatoria la revisión de la caldera de gas?

La frecuencia de revisión de una caldera de gas depende principalmente de su potencia y de la normativa autonómica. A grandes rasgos, el esquema es el siguiente:

  • Calderas de gas con potencia ≤ 70 kW (las típicas domésticas individuales): la norma general del RITE es una revisión cada 2 años. Sin embargo, hay excepciones: en el País Vasco, por ejemplo, la revisión de calderas de gas de uso doméstico es obligatoria cada año.
  • Calderas de gas con potencia > 70 kW (habituales en instalaciones centralizadas o grandes edificios): estas calderas requieren, según el RITE, revisiones anuales del aparato y controles más frecuentes de funcionamiento, pudiendo llegar a revisiones mensuales en instalaciones comunitarias según los contratos de mantenimiento.
  • Calderas comunitarias de edificios: el mantenimiento suele ser más intensivo. Es habitual que la empresa mantenedora realice revisiones mensuales del sistema, además de las inspecciones periódicas de eficiencia que marca la ley cada ciertos años.

Aparte de las calderas, otros equipos térmicos también tienen su propia periodicidad de mantenimiento obligatorio según el RITE, y es importante no olvidarlos si los tienes en casa.

Periodicidad de otros aparatos: calentadores, gasóleo, biomasa y aire acondicionado

No solo las calderas de gas entran en el paquete de revisiones legales. El RITE establece plazos también para calentadores, calderas de gasóleo, biomasa y ciertos equipos de aire acondicionado, por lo que conviene tener la foto completa.

  • Calentadores de agua a gas hasta 24,4 kW (típicos calentadores pequeños de ACS): revisión obligatoria cada 5 años.
  • Calentadores de ACS entre 24,4 kW y 70 kW: revisión cada 2 años, igual que una caldera doméstica de similar potencia.
  • Calderas de gasóleo, de pellet o de biomasa: la ley obliga a revisarlas por lo general una vez al año, dada la suciedad y residuos que generan estos combustibles en la combustión y en el circuito.
  • Equipos de aire acondicionado de hasta 12 kW: el mantenimiento obligatorio, según el RITE, suele ser cada 4 años, centrado en eficiencia y seguridad.

Para instalaciones térmicas de más de 70 kW en general, el RITE marca además inspecciones de eficiencia energética con una periodicidad de cuatro años, al margen del mantenimiento ordinario. Estas inspecciones son más profundas y se centran en rendimiento global, consumos y posibles mejoras.

¿Quién es responsable de hacer la revisión de la caldera?

La ley es tajante: la responsabilidad última del estado de la caldera es del usuario o propietario del equipo. Eso significa que eres tú quien tiene que estar pendiente de los plazos y asegurarte de que la revisión se realiza dentro del periodo legal.

En viviendas alquiladas, el artículo 21 de la Ley de Arrendamientos Urbanos establece que la conservación de la vivienda es obligación del arrendador. Esto incluye revisiones obligatorias y reparaciones necesarias, siempre que no sean consecuencia de un mal uso del inquilino. Por tanto, en condiciones normales, la revisión legal de la caldera y las reparaciones derivadas del desgaste ordinario corresponden al propietario, sin que pueda repercutirlas aumentando el alquiler porque esa conservación ya está incluida en el precio pactado.

En el caso de calderas comunitarias o centralizadas, el responsable es la comunidad de propietarios, que normalmente contrata un servicio de mantenimiento con una empresa especializada que se encarga de las revisiones periódicas y de avisar cuando toca inspección.

Quién puede hacer la revisión: tipos de servicios autorizados

Aunque el usuario sea responsable de que la revisión se haga en plazo, no puede manipular la caldera por su cuenta ni encargarla a cualquiera. La normativa exige que la revisión la lleve a cabo un profesional autorizado y habilitado para trabajar con gas.

Tienes varias opciones para elegir quién revisa tu caldera:

  • Servicio Técnico Oficial (SAT) de la marca: los propios fabricantes suelen disponer de una red oficial de servicios técnicos que ofrecen contratos de mantenimiento con revisiones periódicas. La ventaja es que estos técnicos tienen formación específica en esa marca, manejan recambios originales, conocen a fondo los modelos y su comportamiento y suelen ofrecer garantías adicionales en piezas y mano de obra.
  • Tu compañía comercializadora de gas: desde la liberalización del mercado, muchas comercializadoras incluyen servicios de mantenimiento y revisión en sus contratos (bajo nombres como Servigas, Servihogar, etc.). Suelen encargarse de avisarte cuando toca revisión y te la facturan cómodamente junto con el consumo de gas.
  • Empresas mantenedoras e instaladores independientes: también puedes contratar a una empresa mantenedora térmica certificada o a un técnico independiente autorizado. En el caso de aparatos de gas, el profesional debe ser, además, instalador de gas y agente de puesta en marcha, mantenimiento y reparación de aparatos a gas (APMR), cumpliendo lo que establece el RD 919/2006.

Sea cual sea la opción elegida, el técnico que haga la revisión debe estar debidamente acreditado, disponer de número de instalador autorizado y emitir un certificado de la intervención. Ese certificado deberás conservarlo durante al menos 5 años por si hay futuras inspecciones o problemas con el seguro.

¿En qué consiste exactamente la revisión de la caldera de gas?

La revisión no es un simple vistazo rápido. Un mantenimiento completo y legalmente válido implica una serie de comprobaciones sobre combustión, seguridad, rendimiento y estado de los componentes internos de la caldera.

Control de combustión y de los gases de evacuación

Uno de los puntos críticos es comprobar que la combustión sea lo más completa y segura posible. Para ello, el técnico realiza varias pruebas:

  • Análisis de los gases de combustión: se mide la concentración de monóxido de carbono (CO), dióxido de carbono (CO₂) y otros gases para comprobar si la mezcla gas/aire es correcta y si la combustión se realiza con el rendimiento adecuado y sin generar niveles peligrosos de CO.
  • Ajuste y aspecto de la llama del quemador: se verifica que la llama sea estable y tenga la forma y el color adecuados. Una llama amarilla, inestable o ruidosa puede indicar problemas de mezcla, suciedad en quemadores o falta de aire.
  • Comprobación del tiro de la chimenea: se revisa que el conducto de evacuación extraiga correctamente los gases quemados, sin revoques hacia el interior de la vivienda y sin obstrucciones o taponamientos.

Revisión de componentes internos de la caldera

Después del análisis de combustión, el técnico pasa a revisar el interior de la caldera y sus elementos de seguridad. Aquí se busca desgaste, suciedad, corrosión, incrustaciones de cal y posibles fugas.

  • Quemador: se examinan los inyectores, la boquilla y las piezas móviles para detectar obstrucciones, deformaciones o acumulaciones de residuos que puedan afectar al encendido y a la combustión.
  • Cámara de combustión: se limpia, si es necesario, la suciedad o el hollín acumulados que podrían disminuir la eficiencia y aumentar las emisiones.
  • Intercambiador de calor: se comprueba que no existan fugas de agua, corrosión ni incrustaciones de cal que reduzcan el rendimiento térmico y puedan provocar averías graves.
  • Válvulas y elementos de seguridad: se revisan la válvula de seguridad, los dispositivos de control de presión y temperatura y demás protecciones, garantizando que la caldera se detendrá si se superan los límites seguros.
  • Termostatos y sondas: se verifica que midan y regulen correctamente la temperatura del agua de calefacción y de ACS, evitando sobrecalentamientos y consumos excesivos.

Comprobación de conexiones, tuberías y ventilación

Por último, la revisión incluye una inspección de las conexiones externas y del entorno inmediato de la caldera, donde también pueden aparecer problemas serios.

  • Conexiones de gas: se busca cualquier indicio de fuga (a veces con detectores específicos) y se comprueba el buen estado de las juntas y llaves de corte.
  • Tuberías de agua fría y caliente: se localizan posibles fugas, zonas corroídas o pérdidas de presión que puedan afectar al funcionamiento del sistema.
  • Sistemas de ventilación y rejillas: se verifica que el local donde se ubica la caldera disponga de una ventilación adecuada, que no haya rejillas tapadas ni conductos obstruidos que dificulten la correcta combustión.

Tras completar todas estas comprobaciones, el objetivo es que la caldera quede funcionando dentro de los parámetros de seguridad y eficiencia que marca la normativa, con los ajustes necesarios realizados en el momento si son pequeños.

¿Qué documentación te debe entregar el técnico?

Al finalizar la revisión, el técnico está obligado a emitir un certificado de revisión de la caldera donde consten los datos de la instalación, las comprobaciones realizadas y el resultado de la evaluación.

Ese certificado puede tener diferentes calificaciones:

  • Favorable: la caldera cumple con los requisitos de seguridad y rendimiento exigidos. En este caso, solo tienes que guardar el certificado hasta la próxima revisión obligatoria.
  • Condicionada o desfavorable: se han detectado defectos o incidencias que deben corregirse. El técnico detalla las reparaciones o ajustes necesarios y suele marcar un plazo para subsanarlos. Una vez arreglados, será obligatoria una nueva revisión o comprobación para validar que ya se ha solucionado todo.

Es importante conservar esta documentación no solo por si hay inspecciones posteriores, sino porque en muchos casos el seguro del hogar puede requerirla si se produce un accidente relacionado con la caldera o la instalación de gas.

Inspección obligatoria de la instalación de gas: plazos y alcance

Además de revisar la caldera, toda vivienda o local con gas natural debe pasar una inspección periódica de la instalación receptora de gas. Esta es una obligación distinta, regulada principalmente por el RD 919/2006 y el RD 984/2015.

La periodicidad general es la siguiente:

  • Instalaciones de gas natural en viviendas y locales: inspección cada 5 años en todo el territorio nacional.
  • País Vasco: la periodicidad se reduce a cada 4 años, tanto para instalaciones domésticas como para muchas instalaciones de uso profesional.
  • Instalaciones de gas butano envasado: la revisión periódica suele ser cada 4 años, de acuerdo con lo que establece el reglamento de gases combustibles.

La inspección la puede realizar un técnico de la distribuidora de gas natural (la empresa que lleva el gas hasta tu casa) o una empresa instaladora habilitada de gas. En cualquier caso, debe ser siempre un profesional acreditado.

Si optas por contratar una empresa externa que haga la inspección, es obligatorio que se notifique el resultado a la distribuidora. Si esta no recibe esa comunicación, tiene la facultad (y la obligación) de organizar su propia inspección y facturarla, porque está legalmente obligada a comprobar que todas las instalaciones cumplen la normativa cada 5 años.

Qué se revisa en una inspección de gas

Durante la inspección obligatoria, el técnico se centra en la instalación fija de gas, más allá de la caldera concreta. Algunos de los puntos clave son:

  • Tuberías visibles y accesibles desde el contador hasta los aparatos, buscando fugas, corrosión, golpes o deterioros.
  • Contador de gas y llaves de corte, asegurando su correcto funcionamiento, estanquidad y accesibilidad.
  • Conexiones de aparatos a la instalación (caldera, cocina, calentador, etc.), comprobando que sean seguras, estén bien fijadas y sin fugas.
  • Condiciones de ventilación de los locales donde hay aparatos a gas, verificando que existan rejillas o aberturas adecuadas y que no estén taponadas.
  • Conductos de evacuación de gases y chimeneas, cuando formen parte de la instalación, comprobando que evacúen correctamente los productos de la combustión.
  • Correcta combustión de los aparatos conectados, al menos de forma básica, para detectar anomalías importantes.

Al finalizar, igual que en la revisión de la caldera, se emite un certificado de inspección que puede ser favorable o indicar defectos leves, graves o muy graves. Si el resultado es desfavorable o condicionado, se fija un plazo para hacer las reparaciones necesarias.

Qué pasa si no haces la revisión de la caldera o la inspección de gas

No cumplir con las obligaciones de mantenimiento no es algo menor. Las consecuencias pueden ser legales, económicas y, sobre todo, de seguridad.

Entre los riesgos más habituales de no revisar la caldera o la instalación de gas están:

  • Fallos en la combustión, que pueden generar altos niveles de monóxido de carbono, un gas tóxico e inodoro capaz de causar intoxicaciones graves o incluso la muerte.
  • Taponamientos en la ventilación o evacuación de humos, que pueden provocar que los gases de combustión regresen al interior de la vivienda.
  • Pérdida de eficiencia energética: una caldera sucia o desajustada consume más gas de la cuenta para producir el mismo calor, elevando la factura sin necesidad.

Desde el punto de vista legal, si la instalación no supera las inspecciones o si directamente no se realizan, el caso se comunica al organismo competente de la comunidad autónoma. Este puede ordenar a la distribuidora interrumpir el suministro de gas hasta que se subsanen los defectos y se acredite que todo vuelve a estar en regla.

Por si fuera poco, muchos seguros de hogar pueden negarse a cubrir daños derivados de una instalación mal mantenida si se demuestra que no se han realizado las revisiones o inspecciones obligatorias, sobre todo cuando las causas del siniestro están relacionadas con el gas.

Caldera en mal estado: reparación, mantenimiento y elección de servicio

Una caldera que da fallos, hace ruidos raros o se apaga sola no es solo una molestia: puede ser el síntoma de que algo importante no va bien en la instalación. Ante cualquier comportamiento extraño, lo sensato es llamar a un técnico autorizado y no intentar arreglarla por tu cuenta.

El usuario es libre de elegir entre:

  • Contratar un servicio de mantenimiento con la propia comercializadora de gas, que incluya revisiones, mano de obra y, en algunos casos, recambios.
  • Acudir al Servicio Técnico Oficial del fabricante, con recambios originales y personal muy especializado en esa marca.
  • Llamar a un técnico independiente o empresa instaladora habilitada, siempre que esté debidamente certificada para trabajar con gas.

Lo importante es que el profesional que manipule tu caldera tenga habilitación oficial, número de instalador y formación específica. Empresas como servicios multimarca especializados pueden encargarse tanto de reparaciones urgentes como de instalaciones nuevas, ajustándose a normativa y emitiendo la documentación necesaria. En cualquier caso, revisa siempre qué incluye exactamente el contrato de mantenimiento: mano de obra, desplazamiento, recambio de piezas, tiempos de respuesta, etc.

Coste de la revisión obligatoria de la caldera y de la inspección

El precio de la revisión de la caldera no está regulado: se trata de un precio libre de mercado. Distintos estudios de asociaciones de consumidores sitúan la media anual de los contratos de mantenimiento en cifras de alrededor de 100-150 euros, dependiendo de la compañía, la cobertura y el tipo de aparato.

Estos contratos suelen incluir:

  • Revisión periódica obligatoria de la caldera según exija la ley o el fabricante.
  • Asistencia en averías, con mano de obra y, a veces, piezas incluidas o con descuentos.
  • Servicio prioritario o tiempos máximos de respuesta en caso de incidencias.

En cuanto a la inspección de la instalación de gas, el coste suele desglosarse en dos conceptos:

  • Gastos de gestión, con un importe prácticamente fijo en todo el país, cercano a los 15 euros.
  • Coste de la inspección propiamente dicha, que ronda de media entre 30 y 45 euros, dependiendo de la distribuidora o de la empresa que la lleve a cabo.

El cobro de la inspección suele aparecer en la factura de gas posterior, nunca en metálico y nunca directamente al técnico, lo que sirve también como medida de protección frente a fraudes.

Cuándo hacer la revisión: mejor antes de que llegue el frío

La revisión puede realizarse en cualquier época del año, pero tiene bastante sentido adelantarla a los meses previos al invierno, cuando la caldera va a empezar a trabajar muchas horas al día tanto para calefacción como para agua caliente sanitaria.

Si esperas a que llegue el frío de verdad y entonces descubres que la caldera falla, puedes encontrarte varios días sin calefacción ni ACS a la espera de que el técnico tenga hueco y de que lleguen las piezas. En cambio, si adelantas la revisión cuando aún no dependes tanto de ella, hay margen para hacer reparaciones y ajustes con tranquilidad.

Hacer una buena puesta a punto de la caldera y de los radiadores antes del invierno te permite no solo ganar en seguridad, sino también optimizar el consumo de gas, ya que una caldera bien ajustada y un circuito purgado consumen menos para dar el mismo confort.

Pequeñas tareas de mantenimiento que puedes hacer tú mismo

Aunque las revisiones obligatorias las tiene que hacer sí o sí un profesional autorizado, hay ciertas acciones sencillas que tú mismo puedes realizar para ayudar a que la caldera y la instalación funcionen mejor entre revisión y revisión.

  • Mantener la caldera limpia por fuera, evitando acumulaciones de polvo y suciedad en las rejillas de ventilación exteriores y asegurando que el aparato respira bien.
  • Controlar la presión del circuito de calefacción, que en la mayoría de instalaciones domésticas debería estar aproximadamente entre 1,2 y 1,5 bar en frío. Si ves que se queda muy baja o sube demasiado, conviene consultarlo.
  • Purgar los radiadores al menos una vez al año, liberando el aire acumulado para que el circuito trabaje de forma más eficiente y no haya zonas frías.

Estas tareas no sustituyen a la revisión legal, pero contribuyen a reducir averías y mejorar el rendimiento del sistema en el día a día.

Cómo evitar timos en las revisiones de gas

En los últimos años se han detectado numerosos casos de estafas relacionadas con falsas revisiones o inspecciones de gas. Los timadores suelen ir casa por casa, muchas veces en horario de mañana buscando personas mayores, y se presentan como técnicos oficiales que aseguran que, si no entran a revisar, cortarán el gas.

Su modus operandi es bastante similar: entran sin cita previa, hacen como que manipulan la caldera o el contador (aprietan algún tornillo, tocan un par de botones) y al final entregan una factura inflada de varios cientos de euros, a menudo inventándose averías graves e inexistentes, y exigiendo el pago inmediatamente en metálico.

Para protegerte de estas estafas, conviene seguir unas pautas muy claras:

  • Desconfía de cualquiera que se presente sin cita previa diciendo que viene a revisar la caldera o la instalación y amenazando con cortar el gas si no le dejas pasar. La revisión de la caldera la pides tú; la inspección de gas se avisa con antelación por carta, SMS o factura.
  • Pide siempre identificación al técnico. En sus credenciales debe figurar su condición de instalador autorizado y el número otorgado por la Dirección General de Industria, Energía y Minas o el órgano competente de tu comunidad autónoma.
  • No pagues nunca en metálico. La inspección de gas natural se cobra siempre a través de la factura de gas. En el caso de la revisión de la caldera contratada con una empresa, lo normal es que se pague por domiciliación, tarjeta o mediante el contrato de mantenimiento.
  • Si tienes dudas, no les dejes entrar y contacta con tu compañía de gas, distribuidora o servicio técnico oficial para comprobar si realmente hay alguna revisión programada.

Manipular una caldera o una instalación de gas sin la cualificación adecuada puede ocasionar accidentes muy graves, de forma que lo mejor es confiar únicamente en profesionales acreditados y empresas de confianza. Evitar timos no es solo una cuestión económica, sino también de seguridad.

Conocer bien la diferencia entre revisión de la caldera e inspección de la instalación, respetar los plazos legales y confiar solo en técnicos autorizados es la mejor forma de tener tu hogar o tu negocio calentitos y seguros todo el año; además, un buen mantenimiento periódico ayuda a que la caldera consuma menos gas, falle menos y cumpla con la normativa, evitando cortes de suministro, sanciones y quebraderos de cabeza innecesarios.

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